Esta es la historia de un muchacho que fue Sundarbands con sus amigos y le pidio a uno de ellos que le sacára una foto en este mismo lugar. El amigo que le sacó la fotografía abrió el lente, lo cuadro y de pronto gritó y se desmayó; de inmediato el grupo lo llevó al hospital más cercano, 2 días después murió en el hospital. Los doctores dijeron que murió de un ataque al corazón. Cuando las fotos fueron reveladas, en la última foto había una mujer parada al lado del muchacho aunque sus amigos decían que él estaba solo. Mucha gente sabe de este rumor. Sin embargo la foto sola es bien misteriosa y estoy seguro que cuando la veas te sentirás igual que yo. Aqui está la foto!! :
¿Quieres pasar miedo ?
domingo, 12 de junio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
La muñeca
Esta historia es totalmente real. Nos pasó a nosotras, en un día que nunca olvidaremos.
Una vez yo fui a la casa de Lola (mi prima) y me quede a dormir, Lola me habia contado una historia de que escuchaba ruidos en su terraza yo no le creí, pero desafortunadamente la historia era real...
En la noche, estabamos tranquilas hablando en la habitació y de repente escuchamos como que una voz fina, como la de un bebé decia: kiki!... no sabiamos que significaba pero no le dimos importancia, Lola de casualidad tenia una muñeca con la que jugaba cuando era chica y que nos llegaba mas o menos a la cintura, esa muñeca estaba toda despeinada y con la cara pintada de negro.
Seguimos jugando y empezabamos a escuchar ruidos bajo de la cama, tampoco le dimos mucha importancia.
Ya un poco asustadas nos fuimos a dormir, en el medio de la noche, a las 2 o 3 de la mañana vimos como una imagen de una muñeca parada en la habitacion de Lola y que decia: "no my hat" (Lola siempre le ponia a esa muñeca una gorra turquesa vieja y horrible).
Al dia siguiente a la casa de Lola fue una amiga llamada Florencia (que esta medio loca) y le contamos la historia, no nos creyó pero entonces ella quiso ir al baño, cuando abrió la puerta del baño estaba la muñeca tirada en el piso (la muñeca la habiamos dejado abajo de la cama de la abuela de Lola), florencia nos creyó entonces dijo: "tenemos que atarla y tirarla"... la atamos y la dejamos al lado de la puerta de el lavadero de Lola.
Luego cuando nos fuimos de su casa hacia mi casa nos fijamos en el lavadero de Lola y la muñeca no estaba, hasta ahora no sabemos donde está pero cada fin de semana cuando me quedo con Lola a dormir escuchamos ruidos en la terraza.
Una vez yo fui a la casa de Lola (mi prima) y me quede a dormir, Lola me habia contado una historia de que escuchaba ruidos en su terraza yo no le creí, pero desafortunadamente la historia era real...
En la noche, estabamos tranquilas hablando en la habitació y de repente escuchamos como que una voz fina, como la de un bebé decia: kiki!... no sabiamos que significaba pero no le dimos importancia, Lola de casualidad tenia una muñeca con la que jugaba cuando era chica y que nos llegaba mas o menos a la cintura, esa muñeca estaba toda despeinada y con la cara pintada de negro.
Seguimos jugando y empezabamos a escuchar ruidos bajo de la cama, tampoco le dimos mucha importancia.
Ya un poco asustadas nos fuimos a dormir, en el medio de la noche, a las 2 o 3 de la mañana vimos como una imagen de una muñeca parada en la habitacion de Lola y que decia: "no my hat" (Lola siempre le ponia a esa muñeca una gorra turquesa vieja y horrible).
Al dia siguiente a la casa de Lola fue una amiga llamada Florencia (que esta medio loca) y le contamos la historia, no nos creyó pero entonces ella quiso ir al baño, cuando abrió la puerta del baño estaba la muñeca tirada en el piso (la muñeca la habiamos dejado abajo de la cama de la abuela de Lola), florencia nos creyó entonces dijo: "tenemos que atarla y tirarla"... la atamos y la dejamos al lado de la puerta de el lavadero de Lola.
Luego cuando nos fuimos de su casa hacia mi casa nos fijamos en el lavadero de Lola y la muñeca no estaba, hasta ahora no sabemos donde está pero cada fin de semana cuando me quedo con Lola a dormir escuchamos ruidos en la terraza.
La niña que nunca se fue ...
Hace 3 meses al lado de mi casa vivía una familia en la que habian 2 niñas, una pequeña y una grande y los padres y el perro.
Cuando se mudaron la niña pequeña, se sentó fuera, en una roca y comenzó a hacer collares de rosas.
Todo el día se encontraba allí, la niña me daba miedo ya que nunca ví a los padres.
La hermana mayor a veces salia de noche, miraba la luna y recitaba un poema que yo no entendía muy bien.
Una vez sali de noche y la pequeña estaba allí, me miró con los ojos fijos y me saludó con una voz muy aguda, estaba con un vestido rojo que siempre llevava. Su piel estaba pálida, pero sus mejillas se veian púrpura.
La invité a mi casa y le di un refresco, le presté un abrigo y fui a buscarle unas sábanas, pero la niña no estaba allí. La niña ya estaba en su patio igual que antes.
Recuerdo que los padres martillaban las paredes, siempre crei que alli colgaban cuadros
pero yo oía gritar gente por cada martillaso, luego se mudaron de esa casa.
La niña subió a un coche el cual desaparecio en la neblina. Nunca más los volví a ver, pero aún se escuchan los martillazos.
Decidi investigar. Sali con mi prima y atravesamos la reja y con un martillo abrimos la puerta. Me encontré a la niña allí, con su vestido rojo y alrededor habían cabezas y cuerpos con sangre colgando de la pared de cuerdas en clavos.
La niña me sonrió y me dijo : ¿Te gustan mis muñecos ?
Salimos corriendo. Nunca más volvimos a escuchar los martillazos, pero sé que la pequeña sigue allí, pues habla, habla como si estuviera jugando con muñecas.
Cuando se mudaron la niña pequeña, se sentó fuera, en una roca y comenzó a hacer collares de rosas.
Todo el día se encontraba allí, la niña me daba miedo ya que nunca ví a los padres.
La hermana mayor a veces salia de noche, miraba la luna y recitaba un poema que yo no entendía muy bien.
Una vez sali de noche y la pequeña estaba allí, me miró con los ojos fijos y me saludó con una voz muy aguda, estaba con un vestido rojo que siempre llevava. Su piel estaba pálida, pero sus mejillas se veian púrpura.
La invité a mi casa y le di un refresco, le presté un abrigo y fui a buscarle unas sábanas, pero la niña no estaba allí. La niña ya estaba en su patio igual que antes.
Recuerdo que los padres martillaban las paredes, siempre crei que alli colgaban cuadros
pero yo oía gritar gente por cada martillaso, luego se mudaron de esa casa.
La niña subió a un coche el cual desaparecio en la neblina. Nunca más los volví a ver, pero aún se escuchan los martillazos.
Decidi investigar. Sali con mi prima y atravesamos la reja y con un martillo abrimos la puerta. Me encontré a la niña allí, con su vestido rojo y alrededor habían cabezas y cuerpos con sangre colgando de la pared de cuerdas en clavos.
La niña me sonrió y me dijo : ¿Te gustan mis muñecos ?
Salimos corriendo. Nunca más volvimos a escuchar los martillazos, pero sé que la pequeña sigue allí, pues habla, habla como si estuviera jugando con muñecas.
Suerte que no encendiste la luz ...
Hace unos dos años, en Granada capital, ocurrió un asesinato que llamó mucho la atención. Fue en un piso de estudiantes, donde vivían cuatro chicas. Una noche, dos de las chicas se fueron a sus respectivos pueblos ya que era viernes, para pasar el fin de semana. Las otras dos se quedaron en el piso. Una de ellas decidió irse a dormir al piso de una compañera de clase. Se fue dejando a la otra sola en la vivienda.
Por la noche, la que se había ido a dormir fuera se dio cuenta de que no tenía pijama y volvió al piso a recogerlo. Fue a su habitación y no encendió la luz para no “despertar” a su compañera. Cogió el pijama que estaba en el armario y se fue de nuevo.
A la mañana siguiente, cuando volvió, se dio cuenta de que la policía estaba en el piso y que los vecinos llenaban el pasillo. Se asustó mucho porque no sabía qué había pasado. Se dirigió a su habitación y vio que un “cuerpo” se encontraba en el suelo tapado con una sábana. ¡Era un cadáver! ¡Su amiga había muerto! ¿Cómo? Se puso muy nerviosa, un montón de preguntas se atropellaban en su mente y no encontraba ninguna respuesta.
La noche antes un ladrón había entrado en el piso y, estando la chica sola, la mató después de robarle el dinero que tenía. Cuando la chica protagonista fue al piso a recoger el pijama, el ladrón se encontraba en su habitación y ya había asesinado a su compañera. Dicho hombre dejó escrito en el espejo de la habitación, con pintalabios rojo: “Suerte que no encendiste la luz”.
Por la noche, la que se había ido a dormir fuera se dio cuenta de que no tenía pijama y volvió al piso a recogerlo. Fue a su habitación y no encendió la luz para no “despertar” a su compañera. Cogió el pijama que estaba en el armario y se fue de nuevo.
A la mañana siguiente, cuando volvió, se dio cuenta de que la policía estaba en el piso y que los vecinos llenaban el pasillo. Se asustó mucho porque no sabía qué había pasado. Se dirigió a su habitación y vio que un “cuerpo” se encontraba en el suelo tapado con una sábana. ¡Era un cadáver! ¡Su amiga había muerto! ¿Cómo? Se puso muy nerviosa, un montón de preguntas se atropellaban en su mente y no encontraba ninguna respuesta.
La noche antes un ladrón había entrado en el piso y, estando la chica sola, la mató después de robarle el dinero que tenía. Cuando la chica protagonista fue al piso a recoger el pijama, el ladrón se encontraba en su habitación y ya había asesinado a su compañera. Dicho hombre dejó escrito en el espejo de la habitación, con pintalabios rojo: “Suerte que no encendiste la luz”.
Sigo escuchándolas ...
Era el dia de mi cumpleaños, 18 años ya, me saqué el carnet de conducir, y mi padre me regaló un cohe. No era de última moda, pero estaba bien. Había un concierto de un grupo que nos encantaba a mis amiga y a mí, que se celebraba en un pueblo cercano, al que podriamos ir en coche tardando una media hora. Mis amigas, Lucía, Paula y Elena no querían ir, pues yo no tenía mucha experiencia al volante, pero al final las convencí. A la ida todo fue genial. Fuimos por una carretera por la que pasaban una media normal de coches, con la radio escuchando las canciones de este grupo.
El concierto fue estupendo, lo pasamos muy bien. El problema lo tuvimos a la vuelta. Esta vez volvíamos por una carretera solitaria, en medio del campo, eramos las únicas en varios kilómetros.
De repente, vi un conejo en la carretera, tuve que esquivarlo...
Chocamos con un árbol...yo salí despedida por el cristal, a Lucía se le clavó una rama por el cuello, Paula tenia un golpe en la cabeza y se había desangrado, Elena tenía dos cristales clavados en el estómago, y antes de morir me dijo:
Te acordarás de nosotras, Esther.
Después de eso, me desmayé. Y ahora estoy aquí, en un hospital, en coma.
Mis familiares me hablan, yo los escucho, pero yo no puedo hablarles a ellos. Llevo así 5 años, y lo peor de esto, es que a veces oigo los lamentos de mis amigas, y las veo, me dicen:
Esther, ven con nosotras...deja este mundo, ya no te pertenece.
Las veo, a Lucía con la rama en la garganta, a Paula con sangre por todo el cuerpo, y a Elena con los cristales clavados cubierta de sangre.......
El concierto fue estupendo, lo pasamos muy bien. El problema lo tuvimos a la vuelta. Esta vez volvíamos por una carretera solitaria, en medio del campo, eramos las únicas en varios kilómetros.
De repente, vi un conejo en la carretera, tuve que esquivarlo...
Chocamos con un árbol...yo salí despedida por el cristal, a Lucía se le clavó una rama por el cuello, Paula tenia un golpe en la cabeza y se había desangrado, Elena tenía dos cristales clavados en el estómago, y antes de morir me dijo:
Te acordarás de nosotras, Esther.
Después de eso, me desmayé. Y ahora estoy aquí, en un hospital, en coma.
Mis familiares me hablan, yo los escucho, pero yo no puedo hablarles a ellos. Llevo así 5 años, y lo peor de esto, es que a veces oigo los lamentos de mis amigas, y las veo, me dicen:
Esther, ven con nosotras...deja este mundo, ya no te pertenece.
Las veo, a Lucía con la rama en la garganta, a Paula con sangre por todo el cuerpo, y a Elena con los cristales clavados cubierta de sangre.......
viernes, 10 de junio de 2011
La mano invisible
Alguna vez, en la familia de Lorena ya había ocurrido que a sushermanas les habían acariciado el pelo, la espalda o inclusoempujado... La noche en que le ocurrió a Lorena este breve episodiodormía sola. Compartía habitación con su hermana pequeña, pero ella noestaba.
Se abrazó a la almohada, dejándose llevar por el sueñoestirada y con el rostro hacia el techo. La almohada estaba agarradapor su brazo izquierdo, y allí permació todo el tiempo.
Cuando ya estaba empezando a dormirse ocurrió:
Ungolpe seco debajo de su ombligo y encima de su pubis la despertó degolpe. Casi se levantó pero no lo hizo, tan solo permaneció quietamirando a su alrededor y analizándolo todo: la almohada no había sido,seguía abrazada a su izquierda... estaba sola, nadie había tenidotiempo de entrar, pegarle y luego salir...
Pensó y recordóotro episodio, cuando un fin de semana se había marchado con unosamigos a celebrar un weekend en una casa de Icona en mitad de unamontaña de Ayora. Todos iban a ponerse hasta arriba de tripis, peroella no lo hizo. Tenía el suyo, pero no lo tomó, simplemente lo guardó.
La casa tenía apenas dos habitaciones: donde se dormía -unamplio cuarto donde había tirado en el suelo un colchón de matrimonio yuna litera de madera-, y el salón, donde se pensaban correr la juerga.
Menos una pareja que se marchó a la habitación, el resto permaneció enel salón tomando tripis, fumando porros y bebiendo alcohol. La fiestano acabaría hasta el día siguiente. Lorena, por algún extraño motivo,no hizo nada de eso, y decidió irse a dormir.
No era cómodotumbarse allí con aquella pareja que -si bien no estaban haciendo nada-sí buscarían algo de intimidad, pero por algún motivo que ni ellasabía, Lorena decidió tumbarse en una esquina de la litera, con elcuerpo pegado a la madera, los brazos flexionados en dirección hacia sucabeza, sin apenas un sólo hueco por el que alguien pudiera hacer loque hizo: tocarle el pecho.
No recordaba si era el izquierdo oel derecho cuando me lo contó, pero sí recordaba la sensación de pánicoque sintió. Algo había tocado su pecho como si lo amasara, y no habíaespacio entre sus brazos para conseguir tal hazaña.
También enaquella ocasión, tras sentir un escalofrío en la espalda y notar cómoabría desmesuradamente los ojos por el miedo, analizó la situación. Lapareja seguía tumbada en su rincón, y no había nadie más.
Sudeterminación fue más que sorprendente. Se dijo: si tengo que sufriralucinaciones, al menos que sea con un tripi en el cuerpo.Curiosamente, el resto de la noche no le ocurrió nada más. Se comió sutripi, bebió alcohol y se rió con el resto de su grupo.
Se abrazó a la almohada, dejándose llevar por el sueñoestirada y con el rostro hacia el techo. La almohada estaba agarradapor su brazo izquierdo, y allí permació todo el tiempo.
Cuando ya estaba empezando a dormirse ocurrió:
Ungolpe seco debajo de su ombligo y encima de su pubis la despertó degolpe. Casi se levantó pero no lo hizo, tan solo permaneció quietamirando a su alrededor y analizándolo todo: la almohada no había sido,seguía abrazada a su izquierda... estaba sola, nadie había tenidotiempo de entrar, pegarle y luego salir...
Pensó y recordóotro episodio, cuando un fin de semana se había marchado con unosamigos a celebrar un weekend en una casa de Icona en mitad de unamontaña de Ayora. Todos iban a ponerse hasta arriba de tripis, peroella no lo hizo. Tenía el suyo, pero no lo tomó, simplemente lo guardó.
La casa tenía apenas dos habitaciones: donde se dormía -unamplio cuarto donde había tirado en el suelo un colchón de matrimonio yuna litera de madera-, y el salón, donde se pensaban correr la juerga.
Menos una pareja que se marchó a la habitación, el resto permaneció enel salón tomando tripis, fumando porros y bebiendo alcohol. La fiestano acabaría hasta el día siguiente. Lorena, por algún extraño motivo,no hizo nada de eso, y decidió irse a dormir.
No era cómodotumbarse allí con aquella pareja que -si bien no estaban haciendo nada-sí buscarían algo de intimidad, pero por algún motivo que ni ellasabía, Lorena decidió tumbarse en una esquina de la litera, con elcuerpo pegado a la madera, los brazos flexionados en dirección hacia sucabeza, sin apenas un sólo hueco por el que alguien pudiera hacer loque hizo: tocarle el pecho.
No recordaba si era el izquierdo oel derecho cuando me lo contó, pero sí recordaba la sensación de pánicoque sintió. Algo había tocado su pecho como si lo amasara, y no habíaespacio entre sus brazos para conseguir tal hazaña.
También enaquella ocasión, tras sentir un escalofrío en la espalda y notar cómoabría desmesuradamente los ojos por el miedo, analizó la situación. Lapareja seguía tumbada en su rincón, y no había nadie más.
Sudeterminación fue más que sorprendente. Se dijo: si tengo que sufriralucinaciones, al menos que sea con un tripi en el cuerpo.Curiosamente, el resto de la noche no le ocurrió nada más. Se comió sutripi, bebió alcohol y se rió con el resto de su grupo.
La carretera fantasma
Conocía muchas historias de fantasmas en la carretera. Pero la historia que leí en un periodico me impactó. Hablaba de una carretera fantasma.
Se cuenta que hay una carretera comarcal en Paiporta, cerca de Valencia, dónde ocurren unos sucesos un tanto extraños. Y lo más impactante es que en los ultimos meses mas de 10 personashan muerto allí. Y no se sabe la razón exacta. Nadie se había percatado de esta ciscunstancia ni se le había dado importancia hasta que se ha producido el testimonio del señor Martín. este hombre narra un suceso impactante que ha causado impacto y que ha hecho que se investiguen los hechos.
El Sr. Ruiz vive en un chalet situado en la carretera mencionada. De este hecho deducimos que la conoce a la perfección. Una noche conducía a casa de regreso del trabajo. Iba con mucha precaución ya que en el ambiente reinaba una niebla muy espesa muy poco propia de aquella zona. Nunca había visto una niebla tan densa nunca. Y, de repente, tuvo que dar un frenazo brusco. Se encontró ante un cruce en la carretera, pero un cruce...un camino que no había visto nunca. Él llevaba 10 años viviendo allí, pasando dos o tres veces al día por allí…y nuca había visto ese camino.
El Sr. Ruiz vive en un chalet situado en la carretera mencionada. De este hecho deducimos que la conoce a la perfección. Una noche conducía a casa de regreso del trabajo. Iba con mucha precaución ya que en el ambiente reinaba una niebla muy espesa muy poco propia de aquella zona. Nunca había visto una niebla tan densa nunca. Y, de repente, tuvo que dar un frenazo brusco. Se encontró ante un cruce en la carretera, pero un cruce...un camino que no había visto nunca. Él llevaba 10 años viviendo allí, pasando dos o tres veces al día por allí…y nuca había visto ese camino.
Reanudó el trayecto con una sensación de extrañeza enorme, dudaba si realmente había visto un cruce o era sólo su imaginación. Podía haber sido un efecto de la luna en la niebla…pero es que estaba seguro que allí había un camino.
Al día siguiente regresó por el mismo camino, dirección al trabajo, y al pasar por el mismo punto un escalofrío recorrió su cuerpo: no había ningún camino allí. En aquel lugar sólo había un terraplén de 4 metros de altura. En ese momento se dió cuenta que si hubiera cogido el camino habría caído por él y se habría despeñado. Gracias a que conocía el trayecto no lo cogió.
Al día siguiente regresó por el mismo camino, dirección al trabajo, y al pasar por el mismo punto un escalofrío recorrió su cuerpo: no había ningún camino allí. En aquel lugar sólo había un terraplén de 4 metros de altura. En ese momento se dió cuenta que si hubiera cogido el camino habría caído por él y se habría despeñado. Gracias a que conocía el trayecto no lo cogió.
El suceso le había dejado muy confundido y lo comentó a unos amigos suyos al llegar al trabajo. Todos rieron, salvo uno que palideció al instante: Había oído hablar de esa carretera, de la historia de un camino que aparecía subitamente en una noche de niebla densa, pero nunca la creyó. Ahora todo parecía aclararse. Todo era cierto.
Ellos han estado investigando…en esa carretera han muerto más de 10 personas despeñadas…pero lo peor es que no es el único caso en todo el país. Existen muchos accidentes en noches de niebla extrañamente densa …¿será casualidad o será que existen más carreteras fantasmas?
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